jueves, 29 de agosto de 2013

En la búsqueda de la sexualidad femenina

Por Hermenejilda Acosta

Renunciar al sexo: una opción

Sophie Fontanel
Sophie Fontanel no espera que la gente renuncie al sexo, sino que las mujeres lo hagan por placer.

COMENTARIO:

Creo que el titular de esta noticia es un poco tendencioso... obviamente reducido a esa concepción tan limitada que se tiene de la sexualidad, reducida única y exclusivamente al coito. Por las respuestas que da la autora del libro Sophie Fontanel en esta entrevista -que me he permitido subrayar-, me parece intuir que ella plantea ese tema de la sexualidad, mucho mas allá... Y nos retrotrae a ese término que utilizamos en la Escuela Neijing de Soplo Espiritual Sensible.
Así que aqui tenemos el aporte de una mujer, que por su experiencia personal, de vida, nos puede mostrar algo de cómo puede ser esa sexualidad de lo femenino, que ya busca romper esos cánones establecidos e intencionadamente impuestos, y que han impedido que lo femenino se desarrolle en la verdadera dimensión de esa energía que nos da y permite la vida.

La escritora Sophie Fontanel abre el debate sobre el celibato como estilo de vida.

Por más de 12 años no tuvo sexo. Esa es la experiencia con la que la parisina Sophie Fontanel, escritora y editora de la revista Elle francesa, dio de qué hablar por estos días con el lanzamiento de su libro en inglés, 'The art of sleeping alone (why one french woman suddenly gave up sex)' -'El arte de dormir sola (por qué una mujer francesa de repente renunció al sexo)'-, el cual espera lanzar en español a final de año.
Allí narra su experiencia “liberadora”, con la que afloran reflexiones sobre los imaginarios de la sensualidad, sexualidad e incluso del amor, temas que habló con EL TIEMPO.
En la adolescencia, los padres tienden a reprimir la sexualidad, pero una vez se es adulto resulta que es raro no tener sexo...
Es cierto, cuando estás grande es un escándalo reconocer que no tienes una vida sexual activa. La libertad está mal vista.
No le gustan las palabras ‘abstinencia’ o ‘celibato’, prefiere ‘singularidad’, ¿por qué?
Porque no estaba abstinente, estaba esperando un milagro. No estaba en celibato, estaba sola. De pronto hay otra palabra para personas como yo: ¿esperanzadoras?
Siendo la editora de la revista ‘Elle’ (sensualidad pura), ¿le ha causado su ‘singularidad’ algún problema en la revista?
Sí, a veces. Cuando en mi revista se escribe que ‘entre más hagas el amor, más bonita y saludable serás’, siempre quiero refutar y decir que es estúpido. La verdad es que entre más hagas el amor pero con alegría (deleite), más feliz eres; de lo contrario, es algo muy triste.
¿Ha hablado este tema con expertos (sicólogos, sexólogos)?
No mientras escribía el libro, pero apenas lo publiqué en Francia me encontré con una sicoanalista reconocida. Ella adoró el libro: dijo que estaba lleno de sensualidad y que probaba que cuando uno no hacía el amor, toda esa libido aparece en cada acto de la vida.
Le preguntan mucho si se masturba o no, ¿por qué esa obsesión de la gente?
Porque es la esencia de la privacidad y los humanos podemos ser muy curiosos. No me da pena hablar sobre un acto que todos hacemos, incluso los casados. Pero sigue siendo una cosa muy privada, más que el sexo oral.
¿Por qué renunciar al sexo es tan difícil? A veces hasta decir ‘no’…
Es muy fácil hacerlo si tienes trabajo y una autonomía financiera. Tengo esas dos cosas. Pero cuando estás bajo el dominio de un hombre, es otra la historia. Pero incluso para mí, una mujer libre, fue muy difícil decir no. Es tomado como si uno estuviese siendo grosera, o mal agradecida.
¿Algún mensaje para las mujeres del mundo?
Sí. Si eres sexualmente feliz, seguro eres una chica feliz. Si no lo eres, intenta parar. Pero sé que es un consejo que no muchas mujeres pueden seguir. En algunos países, no tienen opción. Desde la niñez no tienen opción… solo la opción del silencio. El secreto: gánate la vida si puedes.
¿Espera que la gente que lea su libro deje de tener sexo? ¿O que busquen buen sexo?
Espero que la gente entienda que no está sola. Todos tenemos derechos a tomarnos un descanso, incluso uno largo.
¿Ha tenido un orgasmo?
Claro, sí. No me gusta hablarlo en una manera cruda, pero sí, aunque no es tan crucial en este tema pues este se puede conseguir solo si así lo quieres.
¿Obtuvo algunos hobbies nuevos en estos 12 años?
El principal fue escribir (soy una escritora), soñar, enamorarme de hombres imposibles, pensar en sensualidad, tratar de encontrar mi propia elegancia con ropa, hacer la revista más divertida y moderna…
¿Siente que la gente es diferente sin sexo? (¿menos rabia, más paz interior?)
Depende. Conozco a algunos que son muy agresivos, porque hay una cantidad enorme de frustración. Mi diferencia, si es que tengo una, mi capacidad extrema de cogerle gusto a todo… nadar, un panorama, una sonrisa, el contacto de un brazo, pintar, ver flores, recordar, una voz, una canción…
Ya vio la reacción de la gente francesa sobre su libro y experiencia, ¿cómo espera que las culturas de habla inglesa y español reaccionen con este?
Apenas estoy descubriendo este mercado inglés. Todo el mundo es tan puritano, tan tímido para nombrar y hablar de las cosas. Hay una sutilidad especial en los países de habla inglesa. Mientras que en el mundo del español, las cosas son un poco más directas.
¿Renunciar al sexo es su forma de protesta? (hombres ‘mal polvo’, obsesión del mundo por el sexo, un novio en particular, mujeres francesas…)
¡Obviamente! Y por todas esas razones. Detesto las normas y los estereotipos. Hombres mal polvo son hombres pobres. La obsesión mundial por el sexo en el marketing y esa forma de dominar a las mujeres del mismo modo. Tener un novio por tenerlo es sórdido. Las mujeres francesas tienen una reputación, sí, y por eso es que mi libro ha tenido éxito acá… muchos franceses estuvieron felices con escuchar otra opción (por fin).
ANA ISABEL GÓMEZ
REDACTORA EL TIEMPO

miércoles, 28 de agosto de 2013

SOS Mujeres



Por Clara Restrepo
Una opción de esperanza para las viudas de la India.

(Foto de archivo de la página web. SOS Mujer)

Recientemente vi la película Agua del director hindú Deepa Mehta. Fue tanta la conmoción que sentí después de haberla visto, que no me pude quedar inerte ante esta realidad. Fue así como inmediatamente me puse en la búsqueda en Internet sobre artículos o páginas que me pudieran informar más sobre esta situación. Es así como llegué a esta página que os presento:SOS Mujer.

SOS Mujer es un proyecto que ofrece soporte y ayuda para solucionar la dramática situación que viven las viudas de la India. El Proyecto está situado en la “ciudad de las viudas” Vindravan- India. Trabajan para la creación de diversos talleres ocupacionales, soporte jurídico y centro de acogida entre otros.

SOS Mujer fue fundada en 2009. En noviembre de 2008 Diana Ros, fotógrafa y economista española viaja a Vindravan y conoce de primera mano la miseria y el desamparo en el que se encuentran estas mujeres que deambulan por las calles pidiendo limosna y siendo ignoradas por el resto de los habitantes, como si de muertas en vida se tratase.

En una primera etapa SOS Mujer trabaja ligada fuertemente a la labor de una mujer admirable, Komala Ghosh. Anteriormente profesora de escuela, Komala abandonó su profesión para dedicarse a ayudar espiritualmente a las viudas. Cansada de que la tradición se utilizara como excusa para explotar y maltratar a las mujeres, Komala generó un caldo de cultivo para que algunas organizaciones tomaran conciencia de la situación de las viudas.

“Así que la primera meta planteada por SOS Mujer fue continuar la labor de la señora Ghosh y fortalecerla con acciones de desarrollo”.

…"Nuestro principal objetivo es hacer que estas mujeres se sientan seres humanos”...

…“Así que, en un primer paso, nuestra ayuda va dirigida a conseguir las pensiones que les corresponden por su condición de viudas. Pensiones que el Gobierno presta pero que ellas desconocen, ya que en su gran mayoría son analfabetas y/o carecen de información al respecto.

Otro punto clave de nuestra labor, es que tengan una asistencia básica a sus necesidades: servicio médico primario y alojamiento digno.

Además, nuestra misión es impulsar iniciativas sociales y educativas, para de esta forma fomentar el desarrollo socioeconómico de este colectivo. Entre nuestros proyectos se encuentra la puesta en práctica de cursos formativos, de cara a que las mismas viudas puedan auxiliarse, sobre todo en lo que atañe al servicio sanitario.”

“Después de cinco años de existencia, aún es pronto para hablar de grandes resultados. Sin embargo, el embrión crece día a día. Cada vez que SOS Mujer consigue un pequeño logro, ya sea una pensión para una viuda, una cama donde pueda descansar, una canción o una sonrisa extraídas desde el corazón -les está prohibido reírse en público-… es entonces cuando nos damos cuenta de que vamos por el buen camino.

SOS Mujer empezó con un pequeño equipo de colaboradores que en los últimos tiempos ha ido aumentando. Gracias a la difusión fuera de las fronteras indias sobre el marcado machismo bajo el que las mujeres indias viven y la penuria por la que pasan, cada vez hay más personas que quieren demostrar su solidaridad con ellas.

Agradecemos desde aquí la ardua labor que nuestros colaboradores, tanto en España como en Vrindavan, realizan día a día para aportar su grano de arena a esta causa que nos concierne a todos. Porque no debemos permitir la injusticia, no debemos elegir la ceguera.

Con una gran dosis de optimismo e igual de dedicación, esperamos lograr nuestros objetivos lo más pronto posible. Por ello siempre estaremos abiertos a nuevas aportaciones. No dudes en ponerte en contacto con nosotros para cualquier donación o sugerencia. Toda ayuda es siempre bien recibida”.

Para mayor información de este bellísimo proyecto podéis visitar su página web:

domingo, 18 de agosto de 2013

Asociación de hombres por la igualdad de género

Por Hermenejilda Acosta



ASOCIACIÓN DE HOMBRES POR LA IGUALDAD DE GÉNERO.(AHIGE)

VIVAMOS SIN VIOLENCIA



El objetivo es concienciar a los hombres sobre la necesidad de que los hombres nos impliquemos activamente en la lucha contra los malos tratos.

El mensaje central es que todos y todas somos responsables de parar esta barbarie y EL SILENCIO NOS HACE CÓMPLICES.

¿Qué puedo hacer yo?

1. Escucha a las mujeres... aprende de ellas.
Lo primero es comprender y para comprender hay que escuchar. Y ¿quién puede conocer mejor la violencia contra las mujeres que las mismas que la sufren?

Infórmate sobre la violencia preguntando a una mujer con la que tenga confianza cuáles son las consecuencias de la violencia en su vida. Pregunta a tu mujer, compañera, hermana, madre, una amiga... No la interrumpas discutiendo sobre detalles o preguntándote a tí mismo en voz alta sobre si tal o cual cosa hubiera podido molestarla o no. Tu papel consiste en escuchar. Parte simplemente del principio de que si ella te dice que algo le ha dañado es que efectivamente ha sido así.

2. Trata de comprender la naturaleza y el alcance del problema.
La violencia contra las mujeres reviste todo tipo de formas que van desde la agresión física y sexual, el acoso sexual a los malos tratos psicológicos o afectivos. Una agresión no tiene por qué dejar marcas visibles para constituir violencia. Por ejemplo, los constantes chistes degradantes, el comportamiento dominante y los avances sexuales no solicitados afectan el equilibrio psíquico y afectivo.

3. Aprende por qué algunos hombres son violentos
Los hombres no nacen violentos.

Algunos hombres aprenden a ser violentos. Su violencia es el resultado de cómo se les enseña a expresar su masculinidad en sus relaciones con las mujeres, los niños y otros hombres. Estos hombres han aprendido a pensar que el poder reside en la capacidad de dominar y controlar a la gente y el mundo que les rodea. Aunque la mayoría de los hombres no son violentos físicamente, esta forma de pensar hace que el recurso a la violencia sea aceptable a los ojos de muchos hombres.

La mayoría de los actos violentos son signo de debilidad, inseguridad y carencia de amor propio, mezclados con una capacidad de dominación física o verbal y el sentimiento de que tienen que ser superiores y "dueños" de la situación.

4. Participa en la campaña del lazo blanco
Lleva un lazo blanco como señal de compromiso personal de no emplear la violencia contra una mujer y no tolerar jamás o dejar de denunciar actos de violencia contra las mujeres por parte de otros hombres.

5. Desaprueba públicamente el comportamiento de los hombres que emplean términos sexistas y cuentan chistes degradantes para las mujeres.
"Era una broma...¿No puedes entender un chiste?"

Los chistes y expresiones sexistas alimentan un clima en el que diversas formas de violencia física y verbal han estado aceptadas durante demasiado tiempo. Los chistes y coletillas que envilecen a las mujeres no son neutrales, al contrario, reflejan la realidad de una sociedad que ha hecho históricamente de las mujeres personas de segunda clase, y colocando a las mujeres en esta realidad, las "ponen en su lugar" aunque no sea esta la intención de su autor.

6. Aprende a reconocer y combatir el acoso sexual y la violencia en el trabajo, la escuela y la familia
El acoso sexual es, fundamentalmente, una cuestión de desigualdad de poder. El mismo gesto realizado por una mujer, no molestaría necesariamente a un hombre porque, por lo general, en nuestra sociedad son los hombres los que han tenido poder sobre las mujeres, y no al revés, en el trabajo, la escuela o no importa donde.

7. Apoya el centro de acogida de mujeres maltratadas o víctimas de agresiones sexuales que haya cerca de tu domicilio y sostén otros programas destinados a las mujeres.
Mujeres generosas trabajan para hacer viables servicios de ayuda a las mujeres que han sobrevivido la violencia de los hombres. Han abierto centros de acogida de mujeres maltratadas o víctimas de agresiones sexuales, casas de paso y centros de intervención rápida. Dado que ofrecen servicios indispensables a las mujeres que deben huir de situaciones de violencia, merecen nuestro apoyo moral y nuestra ayuda financiera.

8. Reflexiona sobre tu propio comportamiento ¿Puede ser que tú mismo contribuyas al problema?
Si alguna vez has reaccionado con violencia hacia mujer, si has cometido una agresión sexual, si has sacudido, amenazado o golpeado a tu esposa o compañera, tú has contribuido al problema.

La mayoría de los hombres no son físicamente violentos. Y, sin embargo, todos debemos reflexionar sobre los medios de que se sirven los hombres para tratar de controlar a las mujeres. ¿Sentimos la necesidad de dominar las conversaciones? ¿Invadimos el espacio de las mujeres que nos rodean? ¿Llegamos a humillarlas?

9. Plantéate soluciones a largo plazo
Acabar con la violencia de los hombres hacia las mujeres no es cosa de mañana. Las soluciones son a largo plazo. Pues la violencia se nutre de la desigualdad entre hombres y mujeres y de cómo los hombres aprenden a ser "hombres"

No cabe duda que es muy importante modificar las leyes para combatir la violencia cometida por los hombres a las mujeres. Pero las leyes no bastan. Tenemos que tratar todos juntos de cambiar nuestras actitudes y comportamientos. Tenemos que reconsiderar las instituciones que perpetúan las desigualdades entre los hombres y las mujeres.

10. Participa en sensibilizar la campaña del lazo blanco.
La campaña del lazo blanco es la iniciativa más importante del mundo para reunir a los hombres en torno al objetivo de acabar con la violencia de los hombres a las mujeres. Inspirada en el movimiento de las mujeres en Canadá, esta campaña ha inspirado a hombres de otros países que han emprendido iniciativas similares

La campaña del lazo blanco
El día 6 de diciembre de 1.989, ocurrió un suceso que conmovió a todo un país. En Canadá, fueron asesinadas 14 chicas por el hecho de cursar una carrera destinada a hombres. En 1.991, un grupo de hombres canadienses, asumiendo la responsabilidad de hacer que esto nunca más volviera a suceder, iniciaron la primera campaña del lazo blanco.

Campaña del lazo blancoDesde entonces, y a día de hoy, en cincuenta y cinco paises de todo el mundo se desarrolla esta campaña, y cada año se celebra el día del lazo blanco y se recuerda aquellos trágicos hechos.
La campaña del lazo blanco es la iniciativa más importante del mundo para reunir a los hombres en torno al objetivo de acabar con la violencia de los hombres a las mujeres, poniendo el foco, sobre todo, en educar a chicas, chicos, mujeres y hombres para la erradicación de la violencia de género.

AHIGE, Asociación de hombres por la igualdad de género, se suma a esta iniciativa proclamando su intención de luchar contra todo tipo de violencia, especialmente, la que tenga al género por causa o vía de desarrollo.

jueves, 25 de julio de 2013

NUEVAS MASCULINIDADES

Por Hermenejilda Acosta

Aunque esta entrevista fue realizada en el 2011, es un motivo de esperanza que deseamos -como humanidad en femenino- que se dé y que continúe. Es una lástima que sea de forma clandestina, pero esperamos que ese cromosoma "X" del varón, que aún no se ha podido expresar, encuentre una vía y una posibilidad para hacerlo... Y que por fin la humanidad como especie, deje de cojear...¡¡¡Que así sea!!!

Nuevas masculinidades: "Si no mostraba agresividad y rabia, se reían de mí"
Entrevista a Bernat Escudero por Gemma Tramullas
Yolanda JB - http://www.educarueca.org / Lunes 19 de septiembre de 2011


Cuántas veces le habrán mirado como a un bicho raro...
 Eso me recuerda cuando era niño… Si tenía que pelearme con un compañero me decían que no llorara, que luchara y aguantara el dolor.
 Y usted no quería pelearse.
 No. No quería que me hicieran daño, pero había otro dolor que no pude identificar hasta que fui mayor, el dolor de ser un niño que, si no mostraba agresividad y rabia, se reían de él, le llamaban blandengue...
 Y maricón, seguro.
 Marica, nenaza… No era lo bastante fuerte, no era lo bastante rápido, no era lo bastante valiente…
 No era lo bastante hombre.
 Yo era muy sentimental: si me emocionaba, lloraba, y si veía el vídeo de Thriller me asustaba y salía corriendo. No era lo que se esperaba de mí. No estaba cómodo, no podía ser libre porque, si era yo, se reían de mí.
 Y no solo los chicos.
 En el instituto me gustaba una chica, pero no me hacía caso. Un día una buena amiga me dijo: «¿Sabes qué te pasa? Que eres demasiado bueno, demasiado tierno. Mira ese, tiene un punto de cabroncete que nos gusta a las mujeres». A los 15 años aquello me impactó. No sé si me entiende.
 Perfectamente .¿Le sorprendió que aquello se lo dijera una mujer?
— Mucho. Yo había descubierto el feminismo a los 10 años. Mi madre me contó que el Día de la Mujer se celebraba el 8 de marzo en memoria de las obreras de una fábrica que murieron abrasadas por pedir mejoras laborales. ¡Era el único de la clase que lo sabía! Aquello me hizo tomar conciencia de la violencia contra las mujeres, de su lucha por lograr cosas como el derecho al voto. Es increíble que haya gente que piense que feminismo y machismo son lo mismo.
 ¿Encontró respuestas a su malestar en el feminismo?
 Sí. El feminismo lleva décadas trabajando temas como la inteligencia emocional, que ahora se vende a las empresas e incluso se habla del método Guardiola. ¡Pero si gestionar bien las propias emociones y las del grupo teniendo en cuenta a todo el mundo es lo que hacen las madres! La auténtica revolución es cambiar la vida cotidiana, no la de fuera.
 Un momento... ¿Guardiola aplica valores considerados femeninos?
 Antes de ser entrenador del Bar-ça ya se veía que era una persona que no pasa por encima de los sentimientos de los demás porque aquí mando yo, sino que tiene en cuenta cómo está el otro y sabe que, para hacer cosas en equipo, hay que ponerse de acuerdo. Incluso la valentía, tradicionalmente muy masculina, la lleva de forma feminizada.
 ¿Le cuesta hablar de esto con otros hombres?
 Al principio, encontré cierta libertad entre los hombres gays, pero no encajaba por mi orientación sexual y pensaba: «¿Es que no hay hombres heterosexuales que se sientan así?»
 ¿Cómo los encontró?
 En Google di con la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género de Málaga y ellos me pusieron en contacto con Juanjo Compairé, la única persona afín que conocían en Barcelona. ¡Había otros como yo! A partir de entonces empecé a trabajar la expresión de las emociones con el grupo Homes Igualitaris.
 ¿Cómo lo hacen?
 Nos reunimos de forma anónima e informal en Barcelona y Sabadell para hablar desde el plano emocional de lo que nos afecta cada día. Lo hacemos confidencialmente, porque lo que hablamos es muy íntimo.
 Suena casi clandestino.
 Es que no nos entenderían. A veces, cuando hablo de esto con otros hombres les advierto de que se lo tomen como si fuera ciencia ficción.
 Son ustedes tan pocos...
 Cada vez irá a más. Con el cambio de las mujeres, muchos hombres no saben bien qué les pasa, cuál es su lugar. Los hombres tenemos una revolución interna pendiente y precisamente de esto trata el Congreso Iberoamericano de Masculinidades y Equidad (www.cime2011.org) que se hará en Barcelona en octubre.
 ¿Qué valores considerados masculinos debe asumir la mujer?
 Jamás me atrevería a decirles a las mujeres lo que deben hacer... ya se les ha dicho demasiadas veces a lo largo de la historia. Solo les pediría paciencia, porque los hombres venimos de donde venimos.

martes, 9 de julio de 2013

EL IMPERIO DE LOS 'SINSEXO'


 Maritza Fragela, desde Uruguay, nos ha enviado un interesantísimo articulo sobre un programa de Documentos TV titulado "El IMperio de los Sin Sexo", a propósito de la realidad sexual que se está viviendo ahora en Japón. Una realidad en la que hay de todo menos personas. Nos ha parecido tan interesante y tam bien escrio que lo queremos compartir con todos.

SEXO Y PEREZA: EL 70% DE LOS JAPONESES NO TIENE NUNCA RELACIONES
 Santiago Alba Rico – Rebelión
 Hace unas semanas, un documental emitido por la televisión española revelaba una realidad insospechada para los que amamos la cultura japonesa: el 70% de los habitantes de Japón no mantiene nunca relaciones sexuales: parejas casadas que llevan veinte años sin hacer el amor, novios castos que evitan tocarse, ejecutivos solitarios que pagan por poder acariciar… un gato.

 Podríamos pensar que se trata de una cultura puritana y reprimida o de una sociedad de disciplina “protestante”, volcada en el trabajo, que ha dado la espalda a los placeres del erotismo. Pero es mucho más complicado e inquietante. Porque resulta que este Japón monacal, de pocos hijos y menos abrazos, cuenta con la más floreciente industria del sexo del mundo, con unos ingresos de 20.000 millones de euros al año que representan el 1% del PIB del país.
Aún más: no se trata sólo de la industria más potente sino también de la más refinada, la más variada, la más imaginativa y la menos púdica: las calles de Tokio ofrecen sin tapujos toda clase de reclamos publicitarios y toda clase de servicios; y sus ciudadanos los reciben y los usan con la misma naturalidad con la que comen sushi o compran el último modelo de iPhone.
¿Hay alguna contradicción o, por el contrario, una proporcionalidad directa entre la abstinencia sexual y la hipertrofia de los estímulos sexuales? La característica central de esta refinadísima industria del placer corporal es que todas sus ofertas, sus adminículos, sus imágenes y sus promesas de gozo no sólo excluyen la penetración (que es la que define la prostitución, ilegal en Japón) sino que está orientada a suprimir cualquier mediación propiamente humana.
¿Cómo decirlo? No es que en Japón estén desapareciendo las “relaciones sexuales”; lo que están desapareciendo son las “relaciones” en general mientras que el sexo sin relaciones, completamente autorreferencial, va ocupando un lugar cada vez más importante en la vida de individuos desconectados del mundo que no sienten la menor vergüenza en exhibir y proclamar esta desconexión.
Esta riquísima, civilizadísima, libérrima industria sexual —con todo su aparato escénico e instrumental— está orientada a ahorrar el trabajo de las dependencias exteriores: el cortejo, la conversación, los preliminares, el otro mismo.
Uno de los japoneses entrevistados en el documental declaraba con alegre franqueza que prefería masturbarse en una cabina con una vagina de plástico mientras veía imágenes pornográficas que acostarse con su novia: “me da mucha pereza”, decía, “porque cuando estoy con ella tengo que ocuparme de su placer y prefiero ocuparme sólo del mío”.
Lo extravagante de este egoísmo es que quiebra la regla antropológica básica de los últimos 15.000 años según la cual el propio placer sexual estaba asociado precisamente a la existencia de otros cuerpos y al reconocimiento, aunque fuese negativo, de nuestra dependencia de ellos. El sexo en Japón se ha emancipado de los cuerpos, esas criaturas tan inmanejables, tan incómodas, tan exigentes, tan imprevisibles.
“El infierno son los otros”, decía el filósofo Jean-Paul Sartre. Los otros, sobre todo, dan pereza. Hasta ahora nos cansaba trabajar y nos cansaba también estudiar mientras que estábamos siempre dispuestos a reunirnos con unos amigos, ir a una fiesta, participar en el bullicio de una conversación, desnudar de nuevo con emoción el pecho del amado. Ahora lo que cansan son las relaciones. Sexo sí, relaciones no.
La industria sexual en Japón refleja y alimenta una sociedad de perezosos masturbadores que pagan para no tener que ocuparse de sus mujeres o de sus novias; que pagan, en definitiva, para emancipar su propio placer de cualquier contacto exterior.
El colmo de la civilización, ¿será la masturbación industrial? Tres cosas llaman la atención de esta extraña pereza cultural.
La primera, como insólita ruptura antropológica, tiene que ver con el hecho de que las imágenes y los instrumentos han absorbido por completo la intensidad de los objetos a los que aludían o sustituían. La pornografía, las muñecas, los juguetes sexuales, fuente hasta ahora de estímulo y de insatisfacción, sucedáneos irritantes del cuerpo deseado, se han convertido en el objeto mismo donde se satisface el deseo.
Esas imágenes, esas muñecas, esos juguetes, constituyen la superación completa de todas las imperfecciones y todas las molestias, al servicio ahora de un placer encerrado, como un molusco, en el propio cuerpo. En su cabina, frente a la pantalla, manipulando el artefacto de plástico, el perezoso no echa de menos el cuerpo verdadero; todo lo contrario: se siente aliviado, liberado, sexualmente colmado en su confortable negación del mundo.
La segunda cosa que llama la atención de esta ruptura antropológica es, en cambio, de orden muy tradicional: esta nueva sociedad de perezosos masturbadores sigue siendo, como la anterior, machista y masculina, y en ella la mujer ocupa no sólo un papel subalterno sino también instrumental.
La industria japonesa del sexo, que no está dirigida a las mujeres, emplea sin embargo a muchas mujeres, pero no porque los clientes pidan o necesiten cuerpos femeninos, sino porque los cuerpos femeninos, con un poco de trabajo, pueden lograr parecer imágenes, muñecas y juguetes. Los hombres se ahorran el trabajo de las relaciones; las mujeres trabajan para ahorrar a los hombres el trabajo de las relaciones.
Ciencia-ficción y patriarcado se citan en los locales de masturbación industrial de Tokio. La vieja utopía homofóbica y misógina de un mundo sin mujeres se hace realidad en estos recintos de sexo puro donde una sucesión de Unos Machos se derrite en un espacio sin Nadie.
La última sorpresa es inquietante y se refiere a la naturalidad con que los japoneses reivindican su derecho a la pereza antropológica. Hay algo muy desagradablemente machista en la bravuconería del latin-lover que se jacta en público de sus hazañas sexuales; pero uno casi siente nostalgia del macho de las cavernas, y hasta del salvaje torturador, ante la obscenidad del masturbador industrial al que sobran todos los cuerpos del mundo y que exhibe su auto-erotismo como la máxima satisfacción y la máxima evolución a la que puede aspirar un individuo humano.
Una de las ventajas del sexo es que obliga a prestar atención al otro. No cuidamos un cuerpo enfermo de buena gana, pero nos ocupamos con minucioso entusiasmo del cuerpo deseado. El amor y el deseo constituyen la única garantía irrefutable de la existencia del mundo y de nuestra dependencia recíproca en él. Un beso es una forma de materializar al otro; una caricia una marca de salvación del cuerpo ajeno.
¿Qué pasa cuando la pereza llega al extremo de cortar todo vínculo —incluso el del deseo— con un cuerpo de carne y hueso? Japón, vanguardia del capitalismo, está a punto de liberarse industrialmente de la atadura de los otros. Quizás sea bueno. Un perezoso antropológico emancipado de todas las relaciones corporales no será un maltratador doméstico ni un violador en serie ni un sádico verdugo; un masturbador satisfecho nunca será un activo destructor del mundo.
Pero un macho que se “independiza” de los cuerpos a través de la masturbación artefacta, un perezoso radical adicto a la ausencia industrial del mundo, hará muy poco por conservar ese mundo que desprecia, allí donde se encuentre en peligro, y hará en cambio todo lo que sea necesario —y sin ningún malestar o remordimiento— por conservar la industria de la que depende su independencia.
Entre la barbarie antigua, tan saludablemente asesina, y la masturbación ultracivilizada, tan bárbaramente perezosa, ¿no habrá aún alguna forma de seguir reivindicando la existencia del mundo, el amor libre, la dependencia voluntaria, el beso salvífico, el placer compartido?


Los invitamos a ver y analizar el documental completo: <<El imperio de los “sinsexo”>>

domingo, 30 de junio de 2013

Historia de "Mujer"...



Publicado por Milagros García-Guzmán, Italia-Lucca.


Cuando conocí a esta mujer, el relato de su vida me emocionó mucho. Era una historia como tantas otras, de esas que han permanecido ocultas, escondidas, vividas en soledad, pero en este caso era una mujer dotada de un estilo, de una capacidad creativa y de una sensibilidad para sentir la belleza y enamorarse de lo creado, que me hizo conmover. Pensamos en escribir juntas un libro con la historia de su vida, pero el destino no nos permitió cumplir con este deseo.

Hace poco tiempo ella marchó, volando sobre una estrella fugaz, hacia ese universo de amor que siempre soñó. Yo quisiera, en su recuerdo, dar cumplimiento a ese deseo, contar esa vida que pasó sin ser conocida.

Al abrir la puerta la encontré, como luminaria apagada, necesitada de un poco de amor y comprensión. Elegancia en sus andares, corrección en sus formas, sencillez exquisita… cabellos rizados, estilizada figura, rasgos delicados, la imagen de una mujer distinguida, que aunque de edad avanzada, dejaba entrever la sutil belleza del femenino.

Conectamos inmediatamente, cuando me contó que le gustaba pasar los veranos en Austria, en la zona de Baviera donde se desarrolló la vida de la famosa Sissí Emperatriz. Su historia nos llevaba a las dos a las puertas del romanticismo.

Era una mujer de familia acomodada, culta y muy avanzada para su tiempo, pero con un punto de rebeldía que la hacía aún más interesante.

Como era de esperar, tal y como ordenaban los cánones de la época, después de terminar sus estudios se casó con un prestigioso  juez.

La vida junto a él no fue fácil, dado que la función que desarrollaba le llevaba a tener algún que otro enemigo, y premeditadamente se ejercían intentos de asesinato sobre él y su familia, lo cual sirvió para que esta gran mujer tuviera que recurrir, alguna que otra vez, a esconderse debajo de la cama con sus dos hijas, huyendo de los proyectiles que volaban en horas nocturnas por sus habitaciones.

Por tercera vez se quedó embarazada, pero al parecer su marido no consideraba que era el momento más adecuado para traer un nuevo ser a este mundo y la sugirió que abortase. Aunque de rodillas le suplicó que no la obligara a hacerlo, el marido se lo impuso y las circunstancias pudieron a los instintos y deseos.

Como tantas mujeres de esa época confesaba haber pasado por las relaciones de pareja sin saber qué era un orgasmo. Cuántas mujeres ocultaban y siguen ocultando esta carencia de sentires, porque cultural y socialmente estaba mal visto que una mujer gozara de algo en la vida. Su forma de expresarlo diciendo: “no sabe distinguir entre un cuerno y un violín”, nos hacía reírnos una y otra vez.

Aún con todas las dificultades, ella pudo desarrollarse en el arte. Su hacer consistía en decorar casas, pero no lo hacía de una forma cualquiera. Era exquisita en sus elecciones y hasta que no conseguía la idea que en su imaginación había percibido, perseveraba haciendo pruebas y más pruebas. Tenía un establecimiento donde ofrecía objetos de encanto peculiar y exclusivo, cuya mezcla, ubicación y particular estilo, convertían acogedoras las estancias de los hogares.

Me contaba que una vez un Sultán la encargó la decoración de su Palacio. En sus viajes al sultanato se inspiraba en los colores de los atardeceres y con esa idea iba a las fábricas de tejidos y probaba y probaba hasta conseguir el color y las texturas que había sentido. Mezcló los grises perlados de tacto de seda con los rosados del ocaso y los rubores de la lavanda en primavera, los amarillos resplandecientes del oro con las innumerables gamas de azules cálidos y acogedores como la bóveda celeste. Así consiguió para los salones del Palacio del Sultán una calidez y una serenidad, propios de una estancia cuya función era acoger a sus extraordinarios huéspedes.

El sultán quedó maravillado por los resultados conseguidos y en reconocimiento a la elegancia manifestada en su labor, hizo un edicto otorgándole el título honorífico de “Lady”.

Los avatares y el estilo de la vida en el que se veía inmersa le llevaron a padecer algunas enfermedades graves importantes, pero su fuerza interior le ayudó a  superar estas dificultades. Hasta que, un día, dio un mal paso y se rompió la cadera. La intervención quirúrgica y posterior rehabilitación le obligaron a permanecer mucho tiempo en cama y desatendió sus labores artístico-creativas, así como el establecimiento que tenía abierto a tal fin.

Cuando volvió del hospital se encontró con la sorpresa de que, ante tanto tiempo de convalecencia, la familia no podía sustituirla en sus quehaceres ni hacerse cargo de ellos y cerraron y vendieron dicho establecimiento.

Frustrado el desarrollo de su ideal con esta acción, empezó a derivar su atención hacia este alemán que vuelve a las mujeres locas, llamado D. Alzheimer, hasta que llegó el momento de su marcha.

Así nos dejó su bello recuerdo, esta mujer que supo vivir, anónimamente, ese arte y esa belleza con esa carga de sentimiento y de generosidad, y que consiguió, por algún instante, dar a su vida un sentido de “SI, SI… soñador”.

“Buen Viaje… Gracias… A… Dios”

martes, 25 de junio de 2013

¿A QUIENES OFENDE UN DESNUDO?

Publicado por Ana BCamponovo

Fotografía censurada en Facebook
Acusada de incitar al ejercicio de la pedofilia, censurada en Facebook, Anastasia Chernyavskyfotógrafa y música de origen ruso, es hoy más conocida que antes. Agradecemos su difusión. 
Bien dice el dicho popular que, "es mejor que hablen mal de ti a que no digan nada". Es ese "no hay mal que por bien no venga", lo que nos lleva a compartir el arte de esta fotógrafa que vive actualmente en San Francisco, USA, y que desarrolla una interesante actividad artística en torno a la fotografía, con una sensibilidad que creemos merece ser difundida.

En cuanto a la pregunta, ¿a quiénes ofende un desnudo?, creemos que todas y todos deberíamos hacérnosla. 
Quienes recientemente hemos comenzado a pasar algunos días de sol en un entorno nudista o naturista –hay varias playas en España y damos gracias por ello–, disfrutamos de esa convivencia donde se mezclan y transitan cuerpos de todas las edades sin la violenta mirada de los fisgones de turno que asisten a cualquier playa "textil" –esta es la denominación que usan los naturistas para hablar de la gente que se cubre el cuerpo con telas–. 

Ver a ancianas y ancianos con sus cuerpos de andares singulares y arrugados, ver personas que llevan trazas de intervenciones quirúrgicas impactantes, ver mujeres y hombres corrientes con sus barriguitas, y aún así sentir que emana de ellas y ellos, belleza, nos resulta, cada verano, conmovedor. 
Lo más interesante es que, entre la gente naturista, no hay obsesión por ver los cuerpos ajenos. Hombres y mujeres se pasean sin complejos por su silueta, ni por sus carnes más blandas o más tersas, ni por el tamaño de sus penes o sus tetas caídas o hermosas... Contemplas el paisaje humano como a un bosque o al mar y dejas que tu mirada sea atraída aquí y allí, sin pensar... 
Ya cuando aparecen los bebés... es un punto aún mas bonito. Ver al papá, a la mamá y al bebé y los niños en su naturaleza, disfrutando plenamente del sol y de saludables baños de mar, es un punto de ternura sobresaliente.

Por eso repetimos, ¿a quiénes ofende un desnudo? Recordemos que el lado oscuro de lo humano siempre se esconde... Son hombres muy amables, según los vecinos, los que han matado a sus esposas y amantes. Son seres muy respetables y muchas veces profesionales, los que ejercen maltrato en la intimidad del hogar o de la oficina. Son seres que aparentan una vida muy recatada los que participan en redes de pedofilia. Son políticos y gente de grandes recursos los que participan en orgías de altos niveles en hoteles exclusivos, con prostitutas de lujo. Son los servidores de la Iglesia los que ocultan a los pederastas.... Ejemplos muy evidentes y conocidos por todos. Muchas veces el pudor a voces, esconde la perversión en lo oculto. 
Creemos que estas denuncias que han llovido sobre esta mujer, forman parte de esa suciedad del alma humana, contaminada de morales enfermas, que ven en lo natural la depravación, mientras en la oscuridad se atiborran de películas pornográficas.