jueves, 25 de julio de 2013

NUEVAS MASCULINIDADES

Por Hermenejilda Acosta

Aunque esta entrevista fue realizada en el 2011, es un motivo de esperanza que deseamos -como humanidad en femenino- que se dé y que continúe. Es una lástima que sea de forma clandestina, pero esperamos que ese cromosoma "X" del varón, que aún no se ha podido expresar, encuentre una vía y una posibilidad para hacerlo... Y que por fin la humanidad como especie, deje de cojear...¡¡¡Que así sea!!!

Nuevas masculinidades: "Si no mostraba agresividad y rabia, se reían de mí"
Entrevista a Bernat Escudero por Gemma Tramullas
Yolanda JB - http://www.educarueca.org / Lunes 19 de septiembre de 2011


Cuántas veces le habrán mirado como a un bicho raro...
 Eso me recuerda cuando era niño… Si tenía que pelearme con un compañero me decían que no llorara, que luchara y aguantara el dolor.
 Y usted no quería pelearse.
 No. No quería que me hicieran daño, pero había otro dolor que no pude identificar hasta que fui mayor, el dolor de ser un niño que, si no mostraba agresividad y rabia, se reían de él, le llamaban blandengue...
 Y maricón, seguro.
 Marica, nenaza… No era lo bastante fuerte, no era lo bastante rápido, no era lo bastante valiente…
 No era lo bastante hombre.
 Yo era muy sentimental: si me emocionaba, lloraba, y si veía el vídeo de Thriller me asustaba y salía corriendo. No era lo que se esperaba de mí. No estaba cómodo, no podía ser libre porque, si era yo, se reían de mí.
 Y no solo los chicos.
 En el instituto me gustaba una chica, pero no me hacía caso. Un día una buena amiga me dijo: «¿Sabes qué te pasa? Que eres demasiado bueno, demasiado tierno. Mira ese, tiene un punto de cabroncete que nos gusta a las mujeres». A los 15 años aquello me impactó. No sé si me entiende.
 Perfectamente .¿Le sorprendió que aquello se lo dijera una mujer?
— Mucho. Yo había descubierto el feminismo a los 10 años. Mi madre me contó que el Día de la Mujer se celebraba el 8 de marzo en memoria de las obreras de una fábrica que murieron abrasadas por pedir mejoras laborales. ¡Era el único de la clase que lo sabía! Aquello me hizo tomar conciencia de la violencia contra las mujeres, de su lucha por lograr cosas como el derecho al voto. Es increíble que haya gente que piense que feminismo y machismo son lo mismo.
 ¿Encontró respuestas a su malestar en el feminismo?
 Sí. El feminismo lleva décadas trabajando temas como la inteligencia emocional, que ahora se vende a las empresas e incluso se habla del método Guardiola. ¡Pero si gestionar bien las propias emociones y las del grupo teniendo en cuenta a todo el mundo es lo que hacen las madres! La auténtica revolución es cambiar la vida cotidiana, no la de fuera.
 Un momento... ¿Guardiola aplica valores considerados femeninos?
 Antes de ser entrenador del Bar-ça ya se veía que era una persona que no pasa por encima de los sentimientos de los demás porque aquí mando yo, sino que tiene en cuenta cómo está el otro y sabe que, para hacer cosas en equipo, hay que ponerse de acuerdo. Incluso la valentía, tradicionalmente muy masculina, la lleva de forma feminizada.
 ¿Le cuesta hablar de esto con otros hombres?
 Al principio, encontré cierta libertad entre los hombres gays, pero no encajaba por mi orientación sexual y pensaba: «¿Es que no hay hombres heterosexuales que se sientan así?»
 ¿Cómo los encontró?
 En Google di con la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género de Málaga y ellos me pusieron en contacto con Juanjo Compairé, la única persona afín que conocían en Barcelona. ¡Había otros como yo! A partir de entonces empecé a trabajar la expresión de las emociones con el grupo Homes Igualitaris.
 ¿Cómo lo hacen?
 Nos reunimos de forma anónima e informal en Barcelona y Sabadell para hablar desde el plano emocional de lo que nos afecta cada día. Lo hacemos confidencialmente, porque lo que hablamos es muy íntimo.
 Suena casi clandestino.
 Es que no nos entenderían. A veces, cuando hablo de esto con otros hombres les advierto de que se lo tomen como si fuera ciencia ficción.
 Son ustedes tan pocos...
 Cada vez irá a más. Con el cambio de las mujeres, muchos hombres no saben bien qué les pasa, cuál es su lugar. Los hombres tenemos una revolución interna pendiente y precisamente de esto trata el Congreso Iberoamericano de Masculinidades y Equidad (www.cime2011.org) que se hará en Barcelona en octubre.
 ¿Qué valores considerados masculinos debe asumir la mujer?
 Jamás me atrevería a decirles a las mujeres lo que deben hacer... ya se les ha dicho demasiadas veces a lo largo de la historia. Solo les pediría paciencia, porque los hombres venimos de donde venimos.

martes, 9 de julio de 2013

EL IMPERIO DE LOS 'SINSEXO'


 Maritza Fragela, desde Uruguay, nos ha enviado un interesantísimo articulo sobre un programa de Documentos TV titulado "El IMperio de los Sin Sexo", a propósito de la realidad sexual que se está viviendo ahora en Japón. Una realidad en la que hay de todo menos personas. Nos ha parecido tan interesante y tam bien escrio que lo queremos compartir con todos.

SEXO Y PEREZA: EL 70% DE LOS JAPONESES NO TIENE NUNCA RELACIONES
 Santiago Alba Rico – Rebelión
 Hace unas semanas, un documental emitido por la televisión española revelaba una realidad insospechada para los que amamos la cultura japonesa: el 70% de los habitantes de Japón no mantiene nunca relaciones sexuales: parejas casadas que llevan veinte años sin hacer el amor, novios castos que evitan tocarse, ejecutivos solitarios que pagan por poder acariciar… un gato.

 Podríamos pensar que se trata de una cultura puritana y reprimida o de una sociedad de disciplina “protestante”, volcada en el trabajo, que ha dado la espalda a los placeres del erotismo. Pero es mucho más complicado e inquietante. Porque resulta que este Japón monacal, de pocos hijos y menos abrazos, cuenta con la más floreciente industria del sexo del mundo, con unos ingresos de 20.000 millones de euros al año que representan el 1% del PIB del país.
Aún más: no se trata sólo de la industria más potente sino también de la más refinada, la más variada, la más imaginativa y la menos púdica: las calles de Tokio ofrecen sin tapujos toda clase de reclamos publicitarios y toda clase de servicios; y sus ciudadanos los reciben y los usan con la misma naturalidad con la que comen sushi o compran el último modelo de iPhone.
¿Hay alguna contradicción o, por el contrario, una proporcionalidad directa entre la abstinencia sexual y la hipertrofia de los estímulos sexuales? La característica central de esta refinadísima industria del placer corporal es que todas sus ofertas, sus adminículos, sus imágenes y sus promesas de gozo no sólo excluyen la penetración (que es la que define la prostitución, ilegal en Japón) sino que está orientada a suprimir cualquier mediación propiamente humana.
¿Cómo decirlo? No es que en Japón estén desapareciendo las “relaciones sexuales”; lo que están desapareciendo son las “relaciones” en general mientras que el sexo sin relaciones, completamente autorreferencial, va ocupando un lugar cada vez más importante en la vida de individuos desconectados del mundo que no sienten la menor vergüenza en exhibir y proclamar esta desconexión.
Esta riquísima, civilizadísima, libérrima industria sexual —con todo su aparato escénico e instrumental— está orientada a ahorrar el trabajo de las dependencias exteriores: el cortejo, la conversación, los preliminares, el otro mismo.
Uno de los japoneses entrevistados en el documental declaraba con alegre franqueza que prefería masturbarse en una cabina con una vagina de plástico mientras veía imágenes pornográficas que acostarse con su novia: “me da mucha pereza”, decía, “porque cuando estoy con ella tengo que ocuparme de su placer y prefiero ocuparme sólo del mío”.
Lo extravagante de este egoísmo es que quiebra la regla antropológica básica de los últimos 15.000 años según la cual el propio placer sexual estaba asociado precisamente a la existencia de otros cuerpos y al reconocimiento, aunque fuese negativo, de nuestra dependencia de ellos. El sexo en Japón se ha emancipado de los cuerpos, esas criaturas tan inmanejables, tan incómodas, tan exigentes, tan imprevisibles.
“El infierno son los otros”, decía el filósofo Jean-Paul Sartre. Los otros, sobre todo, dan pereza. Hasta ahora nos cansaba trabajar y nos cansaba también estudiar mientras que estábamos siempre dispuestos a reunirnos con unos amigos, ir a una fiesta, participar en el bullicio de una conversación, desnudar de nuevo con emoción el pecho del amado. Ahora lo que cansan son las relaciones. Sexo sí, relaciones no.
La industria sexual en Japón refleja y alimenta una sociedad de perezosos masturbadores que pagan para no tener que ocuparse de sus mujeres o de sus novias; que pagan, en definitiva, para emancipar su propio placer de cualquier contacto exterior.
El colmo de la civilización, ¿será la masturbación industrial? Tres cosas llaman la atención de esta extraña pereza cultural.
La primera, como insólita ruptura antropológica, tiene que ver con el hecho de que las imágenes y los instrumentos han absorbido por completo la intensidad de los objetos a los que aludían o sustituían. La pornografía, las muñecas, los juguetes sexuales, fuente hasta ahora de estímulo y de insatisfacción, sucedáneos irritantes del cuerpo deseado, se han convertido en el objeto mismo donde se satisface el deseo.
Esas imágenes, esas muñecas, esos juguetes, constituyen la superación completa de todas las imperfecciones y todas las molestias, al servicio ahora de un placer encerrado, como un molusco, en el propio cuerpo. En su cabina, frente a la pantalla, manipulando el artefacto de plástico, el perezoso no echa de menos el cuerpo verdadero; todo lo contrario: se siente aliviado, liberado, sexualmente colmado en su confortable negación del mundo.
La segunda cosa que llama la atención de esta ruptura antropológica es, en cambio, de orden muy tradicional: esta nueva sociedad de perezosos masturbadores sigue siendo, como la anterior, machista y masculina, y en ella la mujer ocupa no sólo un papel subalterno sino también instrumental.
La industria japonesa del sexo, que no está dirigida a las mujeres, emplea sin embargo a muchas mujeres, pero no porque los clientes pidan o necesiten cuerpos femeninos, sino porque los cuerpos femeninos, con un poco de trabajo, pueden lograr parecer imágenes, muñecas y juguetes. Los hombres se ahorran el trabajo de las relaciones; las mujeres trabajan para ahorrar a los hombres el trabajo de las relaciones.
Ciencia-ficción y patriarcado se citan en los locales de masturbación industrial de Tokio. La vieja utopía homofóbica y misógina de un mundo sin mujeres se hace realidad en estos recintos de sexo puro donde una sucesión de Unos Machos se derrite en un espacio sin Nadie.
La última sorpresa es inquietante y se refiere a la naturalidad con que los japoneses reivindican su derecho a la pereza antropológica. Hay algo muy desagradablemente machista en la bravuconería del latin-lover que se jacta en público de sus hazañas sexuales; pero uno casi siente nostalgia del macho de las cavernas, y hasta del salvaje torturador, ante la obscenidad del masturbador industrial al que sobran todos los cuerpos del mundo y que exhibe su auto-erotismo como la máxima satisfacción y la máxima evolución a la que puede aspirar un individuo humano.
Una de las ventajas del sexo es que obliga a prestar atención al otro. No cuidamos un cuerpo enfermo de buena gana, pero nos ocupamos con minucioso entusiasmo del cuerpo deseado. El amor y el deseo constituyen la única garantía irrefutable de la existencia del mundo y de nuestra dependencia recíproca en él. Un beso es una forma de materializar al otro; una caricia una marca de salvación del cuerpo ajeno.
¿Qué pasa cuando la pereza llega al extremo de cortar todo vínculo —incluso el del deseo— con un cuerpo de carne y hueso? Japón, vanguardia del capitalismo, está a punto de liberarse industrialmente de la atadura de los otros. Quizás sea bueno. Un perezoso antropológico emancipado de todas las relaciones corporales no será un maltratador doméstico ni un violador en serie ni un sádico verdugo; un masturbador satisfecho nunca será un activo destructor del mundo.
Pero un macho que se “independiza” de los cuerpos a través de la masturbación artefacta, un perezoso radical adicto a la ausencia industrial del mundo, hará muy poco por conservar ese mundo que desprecia, allí donde se encuentre en peligro, y hará en cambio todo lo que sea necesario —y sin ningún malestar o remordimiento— por conservar la industria de la que depende su independencia.
Entre la barbarie antigua, tan saludablemente asesina, y la masturbación ultracivilizada, tan bárbaramente perezosa, ¿no habrá aún alguna forma de seguir reivindicando la existencia del mundo, el amor libre, la dependencia voluntaria, el beso salvífico, el placer compartido?


Los invitamos a ver y analizar el documental completo: <<El imperio de los “sinsexo”>>

domingo, 30 de junio de 2013

Historia de "Mujer"...



Publicado por Milagros García-Guzmán, Italia-Lucca.


Cuando conocí a esta mujer, el relato de su vida me emocionó mucho. Era una historia como tantas otras, de esas que han permanecido ocultas, escondidas, vividas en soledad, pero en este caso era una mujer dotada de un estilo, de una capacidad creativa y de una sensibilidad para sentir la belleza y enamorarse de lo creado, que me hizo conmover. Pensamos en escribir juntas un libro con la historia de su vida, pero el destino no nos permitió cumplir con este deseo.

Hace poco tiempo ella marchó, volando sobre una estrella fugaz, hacia ese universo de amor que siempre soñó. Yo quisiera, en su recuerdo, dar cumplimiento a ese deseo, contar esa vida que pasó sin ser conocida.

Al abrir la puerta la encontré, como luminaria apagada, necesitada de un poco de amor y comprensión. Elegancia en sus andares, corrección en sus formas, sencillez exquisita… cabellos rizados, estilizada figura, rasgos delicados, la imagen de una mujer distinguida, que aunque de edad avanzada, dejaba entrever la sutil belleza del femenino.

Conectamos inmediatamente, cuando me contó que le gustaba pasar los veranos en Austria, en la zona de Baviera donde se desarrolló la vida de la famosa Sissí Emperatriz. Su historia nos llevaba a las dos a las puertas del romanticismo.

Era una mujer de familia acomodada, culta y muy avanzada para su tiempo, pero con un punto de rebeldía que la hacía aún más interesante.

Como era de esperar, tal y como ordenaban los cánones de la época, después de terminar sus estudios se casó con un prestigioso  juez.

La vida junto a él no fue fácil, dado que la función que desarrollaba le llevaba a tener algún que otro enemigo, y premeditadamente se ejercían intentos de asesinato sobre él y su familia, lo cual sirvió para que esta gran mujer tuviera que recurrir, alguna que otra vez, a esconderse debajo de la cama con sus dos hijas, huyendo de los proyectiles que volaban en horas nocturnas por sus habitaciones.

Por tercera vez se quedó embarazada, pero al parecer su marido no consideraba que era el momento más adecuado para traer un nuevo ser a este mundo y la sugirió que abortase. Aunque de rodillas le suplicó que no la obligara a hacerlo, el marido se lo impuso y las circunstancias pudieron a los instintos y deseos.

Como tantas mujeres de esa época confesaba haber pasado por las relaciones de pareja sin saber qué era un orgasmo. Cuántas mujeres ocultaban y siguen ocultando esta carencia de sentires, porque cultural y socialmente estaba mal visto que una mujer gozara de algo en la vida. Su forma de expresarlo diciendo: “no sabe distinguir entre un cuerno y un violín”, nos hacía reírnos una y otra vez.

Aún con todas las dificultades, ella pudo desarrollarse en el arte. Su hacer consistía en decorar casas, pero no lo hacía de una forma cualquiera. Era exquisita en sus elecciones y hasta que no conseguía la idea que en su imaginación había percibido, perseveraba haciendo pruebas y más pruebas. Tenía un establecimiento donde ofrecía objetos de encanto peculiar y exclusivo, cuya mezcla, ubicación y particular estilo, convertían acogedoras las estancias de los hogares.

Me contaba que una vez un Sultán la encargó la decoración de su Palacio. En sus viajes al sultanato se inspiraba en los colores de los atardeceres y con esa idea iba a las fábricas de tejidos y probaba y probaba hasta conseguir el color y las texturas que había sentido. Mezcló los grises perlados de tacto de seda con los rosados del ocaso y los rubores de la lavanda en primavera, los amarillos resplandecientes del oro con las innumerables gamas de azules cálidos y acogedores como la bóveda celeste. Así consiguió para los salones del Palacio del Sultán una calidez y una serenidad, propios de una estancia cuya función era acoger a sus extraordinarios huéspedes.

El sultán quedó maravillado por los resultados conseguidos y en reconocimiento a la elegancia manifestada en su labor, hizo un edicto otorgándole el título honorífico de “Lady”.

Los avatares y el estilo de la vida en el que se veía inmersa le llevaron a padecer algunas enfermedades graves importantes, pero su fuerza interior le ayudó a  superar estas dificultades. Hasta que, un día, dio un mal paso y se rompió la cadera. La intervención quirúrgica y posterior rehabilitación le obligaron a permanecer mucho tiempo en cama y desatendió sus labores artístico-creativas, así como el establecimiento que tenía abierto a tal fin.

Cuando volvió del hospital se encontró con la sorpresa de que, ante tanto tiempo de convalecencia, la familia no podía sustituirla en sus quehaceres ni hacerse cargo de ellos y cerraron y vendieron dicho establecimiento.

Frustrado el desarrollo de su ideal con esta acción, empezó a derivar su atención hacia este alemán que vuelve a las mujeres locas, llamado D. Alzheimer, hasta que llegó el momento de su marcha.

Así nos dejó su bello recuerdo, esta mujer que supo vivir, anónimamente, ese arte y esa belleza con esa carga de sentimiento y de generosidad, y que consiguió, por algún instante, dar a su vida un sentido de “SI, SI… soñador”.

“Buen Viaje… Gracias… A… Dios”

martes, 25 de junio de 2013

¿A QUIENES OFENDE UN DESNUDO?

Publicado por Ana BCamponovo

Fotografía censurada en Facebook
Acusada de incitar al ejercicio de la pedofilia, censurada en Facebook, Anastasia Chernyavskyfotógrafa y música de origen ruso, es hoy más conocida que antes. Agradecemos su difusión. 
Bien dice el dicho popular que, "es mejor que hablen mal de ti a que no digan nada". Es ese "no hay mal que por bien no venga", lo que nos lleva a compartir el arte de esta fotógrafa que vive actualmente en San Francisco, USA, y que desarrolla una interesante actividad artística en torno a la fotografía, con una sensibilidad que creemos merece ser difundida.

En cuanto a la pregunta, ¿a quiénes ofende un desnudo?, creemos que todas y todos deberíamos hacérnosla. 
Quienes recientemente hemos comenzado a pasar algunos días de sol en un entorno nudista o naturista –hay varias playas en España y damos gracias por ello–, disfrutamos de esa convivencia donde se mezclan y transitan cuerpos de todas las edades sin la violenta mirada de los fisgones de turno que asisten a cualquier playa "textil" –esta es la denominación que usan los naturistas para hablar de la gente que se cubre el cuerpo con telas–. 

Ver a ancianas y ancianos con sus cuerpos de andares singulares y arrugados, ver personas que llevan trazas de intervenciones quirúrgicas impactantes, ver mujeres y hombres corrientes con sus barriguitas, y aún así sentir que emana de ellas y ellos, belleza, nos resulta, cada verano, conmovedor. 
Lo más interesante es que, entre la gente naturista, no hay obsesión por ver los cuerpos ajenos. Hombres y mujeres se pasean sin complejos por su silueta, ni por sus carnes más blandas o más tersas, ni por el tamaño de sus penes o sus tetas caídas o hermosas... Contemplas el paisaje humano como a un bosque o al mar y dejas que tu mirada sea atraída aquí y allí, sin pensar... 
Ya cuando aparecen los bebés... es un punto aún mas bonito. Ver al papá, a la mamá y al bebé y los niños en su naturaleza, disfrutando plenamente del sol y de saludables baños de mar, es un punto de ternura sobresaliente.

Por eso repetimos, ¿a quiénes ofende un desnudo? Recordemos que el lado oscuro de lo humano siempre se esconde... Son hombres muy amables, según los vecinos, los que han matado a sus esposas y amantes. Son seres muy respetables y muchas veces profesionales, los que ejercen maltrato en la intimidad del hogar o de la oficina. Son seres que aparentan una vida muy recatada los que participan en redes de pedofilia. Son políticos y gente de grandes recursos los que participan en orgías de altos niveles en hoteles exclusivos, con prostitutas de lujo. Son los servidores de la Iglesia los que ocultan a los pederastas.... Ejemplos muy evidentes y conocidos por todos. Muchas veces el pudor a voces, esconde la perversión en lo oculto. 
Creemos que estas denuncias que han llovido sobre esta mujer, forman parte de esa suciedad del alma humana, contaminada de morales enfermas, que ven en lo natural la depravación, mientras en la oscuridad se atiborran de películas pornográficas.

lunes, 13 de mayo de 2013

MUNDO EMOTIVO FEMENINO

Del amplio abanico de aspectos de la mujer que precisan una renovación y una maduración y ¡por supuesto! una identificación es el mundo de las emociones. ¿Quién cultiva la emoción, aunque imite a lo masculino? La fémina. ¿Quién vive del sentimiento? La fémina. El hombre también, pero en él no es tan fundamental como lo es para la mujer. La mujer es sensibilidad y emoción.


“La emoción, a decir de los neodarwinistas, constituye uno de los principales movimientos evolutivos de la especie”

Qué duda cabe que una de las expresiones emocionales más primarias en la mujer es su experiencia maternal. Emociones primarias como los estados de alerta, tristeza, alegría, tienen mucho que ver con su rol reproductor. A partir de esta experiencia surge un “estar” en el mundo, una manera de “sentirlo” y por supuesto deriva de ello un lenguaje. El uso de los diminutivos, por ejemplo, surge de la manera en que las madres se refieren a sus bebes.

El diminutivo indica por lo general el pequeño tamaño de algo pero con frecuencia expresa un sentimiento de protección o que algo se trata con cariño -como se ve frecuentemente en la forma de hablar a los niños-, o incluso puede ser un medio de expresar cortesía.

A su vez la manera en la que hablamos condiciona también nuestras emociones. 


Las sociedades guerreras-patriarcales abolieron la amplitud expresiva del mundo de las emociones de las mujeres, de otra manera no se hubieran podido establecer. 



Dieron valor a la maternidad de la mujer por lo que ello suponía de tener soldados para la guerra, pero socavaron la naturaleza emocional de la mujer, que expandía el mundo de sus emociones-afectos a todo su entorno. Lo dejaron circunscrito al ámbito exclusivo de la prole. Y con el tiempo, incluso éste, pensamos que se ha desvirtuado porque al ser “castrado”, se ha vuelto posesivo, obsesivo, y exclusivo.



La resultante es que, por una parte, la mujer ya no conoce su mundo emotivo; vive con las emociones que le impusieron o con los restos de lo que una vez “fue”. Este es, sin duda, el origen de sus patologías. Y por otra, nuestro mundo se ha visto privado de un lenguaje emocional femenino que le hubiera dado al mundo otra faz. Si la mujer hubiera podido expresarse a través de sus emociones el “lenguaje del mundo” hubiera sido otro; al menos estamos seguras de que no estaríamos ante signos que indican la posible desaparición de la especie, y el deterioro ecológico que sufre el bello planeta en el que habitamos.

Las emociones son funciones biológicas del sistema nervioso que nos permiten establecer pautas de supervivencia; ellas irrumpen en el curso ordinario de nuestra conducta y pensamiento y nos permiten dar una nueva orientación a éstos. Influyen en áreas vitales de nuestra vida, como son las meramente corporales, pues nos generan gestos y actitudes físicas; tienen una dimensión social pues somos una especie gregaria e influyen en nuestro lenguaje pues tendemos a expresarlas. Junto con el conocimiento, las emociones son vitales para dar respuestas a los problemas que plantea nuestro entorno.



Según Plutchik, “mediante la cognición el organismo elabora una representación del mundo, a través de su comportamiento modifica el medio y por medio de la emoción el conjunto de acciones y cogniciones adquiere un determinado sentido, siendo estos tres elementos los pilares básicos que aseguran la supervivencia de los organismos”. 

Lo cual viene a confirmar nuestra opinión de que el mundo sería otro “mundo” bajo la emoción de lo femenino.

Siendo como es la sociedad humana desde hace milenios una jerarquía de poder, con lo que de dominio y control de unos sobre otros supone, vemos cómo quien domina establece los derechos y las obligaciones en el mundo de las interacciones, y la vivencia de éstas condicionan, sin duda, la experiencia emocional. 
Es por ello que las emociones se convierten en una de las áreas de domesticación más amplias.

Finalmente las emociones que aparecen en un contexto social inevitablemente están dotadas del sentido que al poder le interesan. La estructura social condiciona nuestra respuesta emotiva o simplemente la anula.

La lista de lo “emocionalmente correcto” varía según las sociedades pero hay cosas bastante comunes; por ejemplo: los hombres no deben llorar y cuando una mujer se enfada y lo expresa es que está histérica.



No será fácil descubrir la identidad de nuestras emociones femeninas pues como vemos están muy domesticadas pero hay que hacer un esfuerzo porque será liberador para el varón y será igualmente una camino para hacer un futuro viable para la especie.